1 de Juan 1:9
La confesión es el hecho de decirle a
Dios los pecados que hemos cometido en la vida diaria buscando su perdón; por
esto el acto de confesar el pecado para el cristiano debe ser algo práctico
vivible, necesario para el desarrollo de cada creyente, entendiendo así que la
confesión es fundamental para la vida cristiana.
La confesión es una
necesidad.
El sabio Salomón conociendo el
problema del pecado, escribió: "el que encubre sus pecados no prospera,
más el que los confiesa y se aparta alcanzara misericordia” (Prov. 28:13).
El cometer pecados y no confesarlos, pero si buscar la forma de taparlos con
otras cosas como: cambios de conducta o de hábitos, produce en el creyente una
pobreza espiritual que se puede ver en el estancamiento de su vida cristiana;
por todo esto la confesión es necesaria para cada cristiano como: para leer la
biblia, estudiar un curso bíblico, participar de la cena del Señor, dirigir
bien la familia, y para todas las aéreas de la vida cristiana.
La confesión es una
urgencia.
El rey David habiendo
vivido el problema del pecado dijo: "mientras calle se
envejecieron mis huesos, en mi gemir todo el día , porque de día y de noche se
agravo sobre mi tu mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano”
(salmos 32:3-4) El pecado sin confesar produce en el
creyente daños espirituales muy grandes y aun puede producir efectos en la
propia vida física como: amargura (Prov. 5:4), enfermedades (2 Cron 21: 12-19).
Por esto la confesión debe ser tenida por el cristiano como una urgencia, como
lo hizo el rey David "mi pecado te declare y no encubrí mi iniquidad,
dije: confesare mis transgresiones a Jehová y tu perdonaste la
maldad de mis pecados (salmo 32:5-6)
La confesión es un diálogo.
El Señor Jesús lo enseño a sí con la
parábola de Lucas 15:18 "me levantare e iré a mi padre y le diré;
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Confesar el
pecado para el creyente debe ser un dialogo de hijo a padre donde le digamos a
Dios lo que hemos hecho contra él y el prójimo; de esta forma la confesión no
debe ser solo "Señor perdóname todos mis pecados amen”. Sino decirle a
Dios detalladamente el pecado cometido, para de esta manera darnos
cuenta de las debilidades que tenemos y la necesidad del Señor para nuestras
vidas.
Conclusión
La confesión es fundamental para la
vida cristiana, teniendo siempre en cuenta de que sea una necesidad, una urgencia,
y un dialogo, para tener a si una buena comunión con Dios y un buen desarrollo
cristiano.
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